Tu guión tiene que ser el de hijo de Dios.

¿Cómo puedo levantar mi estima, cómo puedo sentirme bien conmigo mismo?
De acuerdo a mi nivel de fe será mi nivel de estima
Romanos 12:3 “piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe” dice Pablo. Si tu fe crece, tu estima crece. Hay medidas de fe: poca fe, poca estima; mucha fe, mucha estima; grande fe, grande estima. Porque fe y estima van juntos. Y ¿qué es fe? Fe es una mentalidad, es una manera de pensar. Pablo dice: “La fe es por el oír y el oír la Palabra”. O sea, oigo la Palabra y tengo fe; fe no es una fuerza, no es una energía -aunque se puede manifestar así-. Es una manera de pensar. Cuando pensás como Dios tu estima crece. Porque Dios dice: “todo lo podés en Mi”; “Yo te voy a fortalecer”; la Bibliadice: caerán miles y diez miles pero a ti no te tocarán, todo lo que pises te lo daré. Esfuérzate y sé valiente, Yo estaré contigo todos los días de tu vida”.

Entonces cuando crece en vos la mentalidad divina, creces en fe y cuando tu fe crece tenés tu estima.

La gente que sufrió adversidades tiene la habilidad de comunicarse con los demás de manera empática.

La gente resistente, sabe comunicarse con los demás. Aprendé a tratar bien a los demás. Pablo estaba en el barco y le parecía que no tenían que viajar -usó sentido común-, pensó que había mucho viento y pidió que pararan hasta que pasara la tormenta, pero el timonel y los demás no le hicieron caso. Luego, en medio de la tormenta les dijo: “Yo les había dicho que teníamos que quedarnos, pero tranquilos se me apareció el ángel del Señor, y me dijo que por mi causa ustedes se van a salvar también”. Observá la delicadeza que usó Pablo, podría haber entrado a los gritos: “juicio, malvados por desobediencia”; pero Pablo sabía comunicarse.

No retar, no sermonear, no meterse en la vida de los demás.

Empatía es la habilidad de identificarse con los demás, esto lo aplica la gente no cristiana, y nosotros -que tenemos la Palabra- tendríamos que ser los primeros en comunicarnos empáticamente con la gente, saber cómo identificarnos. Eso no quiere decir ceder nuestros derechos, nuestros principios y valores; tiene que ver con sabiduría y cómo llegar al corazón del otro.

¿Cuándo hablás con alguien, lo mirás a los ojos? ¿Te mantenés distante? ¿Te ponés sarcástico ? ¿Demostrás superioridad? ¿Te hacés el indiferente? ¿Criticás o chismorreas?

Esto lo aprendí de mi profesor de sexología cuando atendía en el hospital, un día vino un paciente con depresión, lo hizo sentar y el profesor estaba enfrente de él, yo sentado al costado observaba. El paciente empezó a hablar y se iba inclinando hacia un costado y el profesor hacía lo mismo se inclinaba hacia el mismo lugar; luego el paciente se enderezaba y el profesor se enderezaba. A mí me sorprendió y pensé “los dos están locos”. Cuando terminó y el paciente se fue, el médico me dijo: “¿Te diste cuenta lo que hice? Acompasé: empecé a respirar como él, a usar sus palabras, a moverme como él lo hacía para que sintiera que lo entiendo y me identifico con su persona” .

Conectate, interesate y empatizá con la gente. La gente que tiene habilidad para conectarse con los demás es más resistente a la hora de la prueba. Tratá bien a la gente porque con ese buen trato vamos a ganar a miles de personas para Cristo.

La gente resistente aprende del éxito y del fracaso.

Fracaso no es mi destino, éxito es mi destino final.

Por eso la Biblia dice “Todo lo que haga me saldrá bien” Bien es mi destino final; si no me salió bien todavía, es porque estoy a la vuelta de la esquina, pero cuando me salga bien, esa es mi herencia, ese es mi destino final. No aceptes el fracaso como destino final, el éxito es tu destino.
-Van Gogh pintó cuadros fantásticos, pero se sintió un miserable y fracasado, un día se pegó un tiro, que salió mal y quedó reventado con el tiro atravesado y después de unos días murió. Hoy sus cuadros se venden por millones de dólares. -Edison hizo miles de intentos en los que fracasó y él estaba contento, Le preguntaban: ¿Cómo estaba contento si le había salido mal? A lo que respondía: “Es que ya sé las mil maneras en que no funciona la cosa”

Fracaso, error, significa que hay que aprender más, necesitas más sabiduría. El error, a veces, indica que Dios tiene mejores planes para nosotros. Pablo quería ir a Asia y el Espíritu Santo le dijo que no iría. Se le apareció un ángel y le dijo que a Bitinia no iba a ir, que tenía que ir a Macedonia a ayudar. Pablo se sentía frustrado porque quería ir para un lado y lo mandaron para el otro; pero llegó a Macedonia, evangelizó Europa, y porque Europa fue evangelizada luego el evangelio vino a América y porque el evangelio llegó a América vos y yo fuimos predicados; así que gracias a que Dios le dijo a Pablo: “Para allá no es” , nosotros conocimos un día a Cristo. Tranquilo, a veces el error es un cambio de dirección; Dios te va a llevar a un destino de bendición siempre.

Mantendré pensamientos positivos todo el tiempo.

Matthew Heinrich, el gran predicador, un día lo asaltaron e hizo una oración: “Padre, gracias porque nunca había sido robado antes; gracias porque aunque me robaron la cartera no me robaron la vida; gracias porque aunque me quitaron todo, no era mucho; gracias porque yo fui el asaltado y no el asaltante”.
-Había dos personas rezando. Una siempre tenía aire de estar contento y el otro -a pesar de la oración-, siempre estaba triste. Un día el que estaba triste le preguntó al otro por qué, si los dos oraban con igual fervor, siempre estaba contento y el no. Y le contestó: “Es que tu siempre rezas para pedir algo, en cambio yo sólo lo hago para agradecer todo lo que Dios me ha dado”. -Maestro, ¿cómo es que siempre se te ve tan contento y satisfecho? El maestro respondió: “Amigo mío no hay secreto alguno en esto, cada mañana cuando me despierto, me hago esta pregunta a mí mismo ¿qué escojo hoy, la alegría o la tristeza? Y siempre elijo la alegría. ¡Sé positivo! Mantené actitud positiva siempre.

La gente resistente es libre de las formas religiosas, tradiciones religiosas, costumbres religiosas, ritos religiosos y de fariseos legalistas.

Cuando sos libre de todas las estupideces, sos resistente a cualquier problema. Jesús le hizo la vida imposible a los religiosos. Smijá era un rabí ordenado, tenía muchísimos años de santidad, sabía el Antiguo Testamento de memoria, era un intérprete de las Escrituras. El que tenía la smijá era el rabí y podía decir: “Oísteis que fue dicho, más yo os digo”, o sea podía traer una interpretación. No cualquiera era Rabí. Cuando a Jesús lo juzgaron en el Sanedrín, había setenta rabí, doctores de la ley que la sabían de memoria (era como ordenar un pastor que sabe la Biblia, tiene mucha santidad, ayuna tres veces por semana, ofrenda), y entonces le hacían como un presbiterio, tomándole examen y le otorgaban autoridad dándole la smijá. El rabí que tenía la smijá, que fue ordenado por otro rabí, decía la siguiente frase: “llevad mi yugo sobre vosotros”.

El yugo quería decir la enseñanza. A Jesús nunca le impartieron la Smijá pero era rabí, y los judíos estaban locos porque El enseñaba. Había tres títulos: rab- “maestro”; rabí – “mi maestro” y raboni – “mi señor”. Jesús tenía los tres títulos y se lo había dado el pueblo por eso los judíos no lo soportaban porque no se podía nombrar rabí, raboni, sólo lo tenía que hacer alguien que tenía la smijá, pero a Jesús no le importó tener el título de la gente, porque cuando sos libre de los títulos, sos libre para resistir cualquier dificultad. Había una tradición que decía “Corban” (Mateo 23) Corban era consagrado a Dios, por ejemplo un hijo que tenía dinero, casa y su padre enfermaba, tenía que ayudar a su padre y recibirlo en su casa. Pero qué hacían, decían “No, esto es corban” Cuando alguien hacía corban las cosas no se las podía prestar a nadie porque estaban consagradas a Dios. Los fariseos decían corban a todo para no dar nada. Y Jesús les dice: “Fariseos hipócritas, todo es corban…” Jesús se rió de eso.

Había una ley que decía que si un hijo deshonraba su apellido, el apellido de su padre, su padre nunca más lo podría recibir. En Lucas 15 Jesús les cuenta la parábola del hijo pródigo, fue como una bomba para los fariseos, porque el hijo se fue, basureó el nombre de los padres, comió con los cerdos -que era animal inmundo-, malgastó el dinero…Eso era terrible para los judíos, se les revolvían los intestinos. Y el padre lo recibió con los brazos abiertos, porque: “A mí no me importan sus estúpidas tradiciones”, Dios es un padre amoroso que recibe a cualquiera”, porque cuando sos libre de las tradiciones religiosas estás fortalecido en Cristo.

En esa época, estaba prohibidísimo que un rabí hablara con una mujer y Jesús no solamente habló sino que iba a las casas -fue a la casa de María y Marta-. Cuando un rabí iba a una casa, las mujeres se tenían que esconder en la cocina y los varones salían a recibir al maestro. Jesús no sólo fue a su casa, sino que María se sentó a sus pies y El llamó a Marta para que también lo hiciera. Las mujeres no podían ser discípulas de un rabí y Jesús no solo tuvo discípulas sino que mujeres lo sostenían económicamente. Los religiosos no soportaban eso.

El centro donde se formaba el rabí era Jerusalén y en la época de Pablo, Gamaliel era uno de los rabí más poderosos ya que tuvo dos mil discípulos, entre los cuales estaba Pablo, era gente de mucho dinero. Jesús en cambio era un rabí itinerante, y eso no existía.
Jesús no se ató a una santa ciudad para ser rabí. Para ser discípulo había que tener dinero, guardar la ley; y Jesús eligió a: -Mateo que era el ladrón número uno; era cobrador de impuestos y robaba. -Pedro, por tres años anduvo con la espada, porque cuando lo apresaron a Jesús en Getsemaní, sacó la espada y le cortó la oreja a uno pero Jesús le dijo: “Guarda tu espada”. (¿Te imaginás a Jesús caminando y Pedro con la espada detrás, y Mateo?)

-Simón, el zelote. Los zelotes eran los guerrilleros de la época, decían: “el que da espada, a espada muere” Eran como tirabombas. Imaginate la escena, Jesús caminando y atrás Simón, el zelote, Pedro con la espada, Juan -hijo del trueno- de mal carácter… ¡Era una mafia! Y detrás las mujeres que sostenían económicamente. Por eso los judíos lo odiaban.
-Jesús fue un día a comer a la casa de Zaqueo, que era un mafioso como del cartel de Medellín. Y Jesús dijo: “Yo no vine para los sanos; ustedes quédense jugando a la iglesia en Jerusalén, yo voy a caminar, a recorrer las ciudades de un lado para el otro”. A Jesús lo trataron de comilón, borracho, brujo, Belzebú, príncipe de las moscas, ¡al Hijo de Dios le dijeron satánico! Entonces no te quejes cuando te ataquen.

Decápolis, nadie iba a Gadara por eso el gadareno tenía seis mil demonios, vivía entre los cerdos que era el único negocio de ese lugar; eran diez ciudades donde la gente iba a tener sexo, era como ir a Palermo en Buenos Aires, a la zona roja. Nunca iba un rabí ahí, pero Jesús fue, por eso los demonios vinieron y le dijeron “¿Qué haces acá, éste es nuestro territorio?” El gadareno quiso seguir a Jesús, pero le dijo que se quedara a predicarles a todos los que vivían en ese lugar.
Los fariseos discutían pavadas: -si una vasija está sucia y le tira un chorro de agua, ¿el agua limpia la vasija o la vasija ensucia el agua? -el sábado no se podía trabajar, y escribir dos letras juntas era trabajar porque formaba una palabra, pero si pongo una letra en la pared y otra en el piso se puede… -si camino con un palo en la mano y lo apoyo en el piso no se puede porque si toca la tierra estoy labrándola, pero si no toca la tierra se puede… ¡Discutían estuideces! Y la gente recibía los mandamientos escritos por ellos.

Jesús era libre de la gente, de los ritos, de todo. ¡Sé libre!
La gente resistente tiene sentido del humor.

Salió un libro del médico de Benny Hinn titulado: “Emociones que matan”, y dice que a una mujer que tenía fibromalgia, fatiga crónica, alta presión y artritis le recetó como tarea reír diez veces por día; y dice que la mujer se fue sanando. Le recetó la lectura de Proverbios 17:22 “El corazón alegre constituye un buen remedio”

La risa energiza el sistema inmunológico y reduce las hormonas del estrés. Se ha comprobado que dieciséis hombres que vieron un video cómico, les bajó la adrenalina un setenta por ciento, y la endorfina le subió el veintisiete por ciento. El Dr Berg dice que el humor aumenta la inmunoglobulina “A” que es contra las afecciones respiratorias, sube el interferón gamma que es la primera línea de defensa contra los virus del sistema inmunológico, aumenta las células contra las bacterias dañinas. El Dr. Williams Free por treinta años estudió la risa y dice que ésta ventila los pulmones y los músculos quedan relajados igual que el ejercicio aeróbico. Descubrió que con la risa funcionan los dos hemisferios del cerebro: el intelectual para pensar, y el artístico de relajación. O sea cuando te cuentan un chiste primero lo escuchas y lo pensas con el primer hemisferio y después te reís y usas el segundo hemisferio. Así usas todo el cerebro.

El Señor me dijo: “A mi casa también se viene a reir”. Y para llegar a la risa primero tenés que usar la sonrisa. Se descubrió que la postura corporal influye sobre las emociones y sobre el cuerpo, entonces si ponés cara de enojado, aunque no lo estés, influye en tus emociones y cuerpo. Si te sonreís, no te estás riendo de verdad, pero el cuerpo lo toma como que reís; entonces, aunque no tengas ganas, mandale un mensaje a tu cuerpo para sanarte, sonreí.

El salmo 126 dice: “Cuando el Señor nos saca de cautividad seremos como los que sueñan”. Si no soñás sos un cristiano cautivo. “pondrá alabanza en nuestra boca y risa en nuestro corazón, y dirán de las naciones: grandes cosas a hecho Dios con esta gente; sembramos con lágrimas y cosecharemos entre risas”. Dios va a restaurar el gozo, y en mitad de una tormenta Su voz me acompañará. Pablo estaba en la tormenta pero Dios mandó su ángel. En medio de la adversidad Dios mandará su ángel para decirte lo próximo que hará, no tengas miedo, la gente estará desorientada, pero vos siempre sabrás lo que sucederá porque Dios no te dejará morir en la tormenta. Por mi causa muchos serán salvados. Pablo dijo: hace catorce días que estamos dando vueltas pero se me apareció el ángel del Dios que yo sirvo y respeto, Uds. no entienden nada, pero no importa. Lo importante no es que te crean sino que vos creas lo que Dios te dijo. Moisés le dijo: “Señor ¿cómo iré a faraón no me escuchará?” y Dios le dijo: “No importa que no te escuche, lo importante es que vos me escuches a mi” Cuando vas en la tormenta no importa la fe de los demás, importa tu fe. Pablo dijo: “Ni un cabello se les va a caer por mi porque yo estoy bendecido y mi bendición alcanzará a los 276 de este barco”. En tí serán benditas todas las familias de la tierra. En tí será bendito tu trabajo, por tí será bendita tu familia, por tí la gente puede gobernar el barco en lo natural, pero a nivel espiritual el que gobernás sos vos. Vos gobernás las dificultades a nivel espiritual. El ángel le dijo: “Pablo, tranquilo no se va a morir nadie porque le tenés que predicar al emperador”. Hay gente que está esperando que le hables de Cristo y estás vivo por esa gente que está necesitando de Jesús. En el mundo espiritual tiene tu nombre y en la estación de la vida está tu nombre. Dios está esperando que te detengas y que le hables del Señor. Pablo tenía un propósito en la vida. El propósito es lo que te va a mantener vivo durante la tormenta, hay gente que todavía no se le cumplió el sueño, hay una ciudad que la está esperando. Seré un impartidor de atmósfera. Estaba la atmósfera caldeada pero Pablo se puso de pie y les dijo: “Animo”. ¿Sabés lo que es decir ánimo en medio de catorce días de no ver el sol, en medio del mar? Imaginate catorce días oscuros, sin ver nada, el barco moviéndose de una lado para el otro, sin comer, la gente gritando, algunos que se querían escapar, la gente decía nos morimos y Pablo hablando con el ángel y el ángel le dice Tranquilo, dale ánimo a la gente”.

Pablo se para y les dice “tranquilos, ánimo, no se va a morir nadie. Tenés que ser un impartidor de atmósfera, un decretador de ambientes, no dejes que el ambiente negativo en medio de la tormenta, te contamine. Vos determinás la atmósfera que querés que exista. En medio de tu tormenta no morirás, no caerá ni un pelo de tu cabeza, Yo, dice Jehová, estoy en control, largo camino te resta y hay gente que te está esperando. Dice que el barco llegó a tierra y había un hombre importante que tenía su padre enfermo y Pablo lo fue a ver, le impuso las manos se sanó. Estuvo meses en esa isla y por Pablo se convirtieron todos. Porque cuando tenés claro tu sueño y tu propósito no hay tormenta que te pueda detener.

Levantá tu estima. Desatá tu espíritu de gozo, sé libre de las tradiciones, cambiá los errores en bendiciones y no te detengas por nada, Dios está contigo.

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